27 mar. 2017

Hacer algo creativo puede aumentar el bienestar

En este blog ha aparecido en varias ocasiones la creatividad y su importancia para nuestro desarrollo y bienestar. En estos días el Greater Good Science Center (GGSC) ha publicado un interesante artículo sobre la influencia de las actividades cotidianas creativas en el bienestar según los resultados de un nuevo estudio realizado por la Universidad de Otago en Nueva Zelanda.

El nuevo estudio sugiere que pequeños actos de creatividad en la vida cotidiana aumentan nuestra sensación general de bienestar. El estudio recientemente publicado ha sido liderado por Tamlin Conner, investigadora de la Universidad de Otago en Nueva Zelanda. Analizaron las respuestas de más de 650 adultos que diariamente grabaron durante 13 días sus actividades en una aplicación informática. Se les preguntó cuánto tiempo habían dedicado cada día en actividades creativas y qué opinión tenían sobre su propio bienestar. Buscaron información sobre sus niveles de emoción positiva, emoción negativa y lo que los investigadores denominaron flourishing (floreciendo), que definen como un sentimiento global de tener un propósito, un sentido, un compromiso en la vida y tener una buena conexión social.

Los investigadores han encontrado dos primeros resultados: que las personas que dicen sentirse más felices y con más energía son las que cotidianamente participan más en actividades creativas y, segundo, que estar en un estado de ánimo positivo está relacionado con el pensamiento creativo. El vínculo entre la emoción positiva y la creatividad cotidiana parece muy claro pero los investigadores se preguntaban cuál es primero o si existe una especie de círculo virtuoso.

Para averiguarlo los investigadores compararon medidas de creatividad en un día con medidas de bienestar al día siguiente y viceversa. Los resultados mostraron que las personas que participaban en actividades más creativas un día, más que de costumbre, reportaron un aumento de emociones positivas al día siguiente. Sin embargo, las emociones negativas no cambiaron y el efecto inverso parecía no darse: las personas que experimentaron emociones positivas más altas en el primer día no participaron más en actividades creativas en el segundo día, lo que sugiere que la creatividad cotidiana conduce a más bienestar y no al revés.

En la investigación también se estudió la permanencia temporal de esos sentimientos positivos y constataron que no se trataba de efectos momentáneos sino que había evidencia de que la creatividad tiene efectos duraderos sobre el bienestar. Esto llevó a Conner a concluir que la participación en pequeños actos cotidianos de creatividad puede influir en el bienestar general en lugar de simplemente hacer que nos sintamos bien en el momento.

Otra interesante conclusión ha sido que los beneficios de participar en actividades creativas eran similares en diferentes tipos de personalidad. Esto sugiere que cualquier persona puede beneficiarse de la introducción de la creatividad en su vida cotidiana, a pesar de que se suele creer que ciertos rasgos de la personalidad, como el estar más abierto a nuevas experiencias, están más vinculados con la creatividad.

Por supuesto, el estudio tiene sus limitaciones porque se basa en la propia opinión de los participantes y, por tanto, no hay ninguna medida exterior de su capacidad creativa. Pero parece bastante claro que cuando cualquier persona piensa que ha sido creativa experimenta una emoción más positiva. Por eso, lo que recomiendan los investigadores es que es beneficioso para nuestro bienestar incorporar más creatividad en nuestro día a día (tejer, cocinar, hacer artesanía, pintar, escribir, tocar música...) o en el trabajo. Hay que tomar nota.

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